Centro de Exalumnos
Internado Nacional Barros Arana

Nuestra Insignia

Espacio Oficial para todos los eternos inbanos

Un símbolo tradicional

La insignia del Internado Nacional Barros Arana es uno de los símbolos más representativos de su identidad y tradición. Para generaciones de estudiantes y exalumnos, ha sido motivo de orgullo, presente en uniformes, prendas deportivas y objetos cotidianos, encarnando el llamado “Espíritu Inbano” más allá de las aulas.

Su origen se remonta a 1947, cuando la dirección del Internado impulsó la creación de un nuevo emblema que reemplazara la antigua insignia: una letra “I” inscrita en un círculo amarillo con ribete rojo. Con el objetivo de involucrar a los propios estudiantes, se organizó un concurso interno durante el segundo semestre de ese año, convocando a decenas de alumnos a plasmar, desde su propia mirada, la esencia del colegio.

El proceso fue altamente participativo y competitivo, con cerca de 90 propuestas presentadas. Tras una exigente deliberación del jurado, resultó ganadora la propuesta que mejor sintetizaba los valores formativos del Internado, dando origen al diseño que, con el paso del tiempo, se convertiría en el emblema oficial que perdura hasta hoy.

La insignia está cargada de simbolismo: un libro abierto representa el conocimiento y el estudio; la sigla INBA, la identidad institucional; una antorcha encendida, el espíritu formador de juventudes; y una corona de laureles, el reconocimiento al esfuerzo, tanto de estudiantes como de maestros. En su conjunto, el diseño expresa la vocación integral del Internado: formar personas en lo intelectual, lo humano y lo ético.

Reseña de su creador

El autor de la insignia fue Antonio Aguirre Aceval, estudiante de sexto año de humanidades en 1947. Su talento artístico lo llevó a presentar tres propuestas, todas finalistas, destacándose finalmente con el diseño que sería adoptado oficialmente. Becado por su excelencia académica, había llegado al Internado desde San Felipe, consolidando desde temprano una trayectoria marcada por el mérito.

Aguirre Aceval desarrolló posteriormente una destacada carrera como cirujano dentista y académico. Fue profesor y vicedecano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, además de fundador de la Escuela de Odontología de la Universidad Mayor. Su legado incluye numerosas publicaciones y aportes gráficos en textos académicos, reflejando la misma capacidad creativa que dio origen a uno de los símbolos más perdurables del INBA.