Centro de Exalumnos
Internado Nacional Barros Arana
Historia del INBA
Espacio Oficial para todos los eternos inbanos
Más de Un Siglo de Educación Pública
El Internado Nacional Barros Arana (INBA) tiene su origen en 1887, como parte del proyecto educativo impulsado por el presidente José Manuel Balmaceda, quien promovió la creación de liceos e internados públicos para ampliar el acceso a la educación en todo el país. Aunque su iniciativa se vio interrumpida por la Guerra Civil de 1891, su visión sentó las bases del establecimiento.
El INBA fue inaugurado oficialmente el 20 de mayo de 1902, durante el gobierno de Germán Riesco, en dependencias propias ubicadas en la calle Santo Domingo de Santiago. Su primer rector, Eduardo Lamas García, orientó el proyecto educativo hacia la formación integral de jóvenes provenientes de regiones. En 1907, el plantel fue rebautizado en honor al historiador Diego Barros Arana, consolidando su identidad institucional.
Desde sus inicios, el INBA se distinguió por su enfoque académico de excelencia y su carácter de internado, acogiendo a estudiantes de todo Chile y también del extranjero. Su modelo educativo, inspirado en internados europeos, integraba formación intelectual, disciplina, deporte y vida comunitaria, bajo el lema “Mens sana in corpore sano”. Este entorno dio origen al llamado “Espíritu Inbano”, basado en valores como fraternidad, equidad, veracidad y vocación de servicio.
Durante gran parte del siglo XX, el INBA se consolidó como un referente nacional en educación pública, con una infraestructura avanzada para su época y una destacada comunidad académica. De sus aulas surgieron numerosos Premios Nacionales y figuras relevantes en diversos ámbitos, lo que reforzó su prestigio como institución formadora de excelencia.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, diversos procesos marcaron su evolución. El terremoto de 1985 afectó seriamente su infraestructura y modificó el régimen de internado. Posteriormente, en 1986, la administración del establecimiento pasó a la Municipalidad de Santiago, manteniendo su carácter público. En democracia, se impulsaron programas de acceso como las Becas Centenario, orientadas a estudiantes de alto rendimiento provenientes de regiones.
En las últimas décadas, el INBA ha sido también protagonista de importantes movimientos estudiantiles, como la Revolución de los Pingüinos, reflejando su histórico compromiso con la educación pública. Asimismo, ha enfrentado desafíos derivados del terremoto de 2010, deterioro de infraestructura, pérdida de matrícula, reducción de la modalidad de internado y cambios sociales, incluyendo su rol durante la pandemia de COVID-19 como espacio de apoyo sanitario.
Hoy, el INBA continúa siendo una institución emblemática de la educación chilena, reconocida por su tradición, diversidad y compromiso con la formación integral de sus estudiantes, proyectando hacia el futuro el legado de más de un siglo de historia.
En 2026, y debido a la Ley de Desmunicipalización, la administración del colegio pasó al Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Santiago Centro, dependiente del Ministerio de Educación.






